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viernes, 18 de noviembre de 2011

Maharajas. Capitulo III: El Esplendor en la Vida Publica


No existían libros en otros tiempos o registros oficiales. Muchas historias se transmitían de generación a generación. Cuando reinó el gran Sayajirao Gaekwad III, fue la época dorada de la ciudad, el Raja trajo prosperidad y progreso a Vadodara. Sin embargo, la llegada de los Ingleses trajo algunos cambios en la manera de gobernar.

Sayajirao venía de ser granjero. Cuentan que el Príncipe de Gales conoció en Bombay al niño de 12 años por primera vez en 1875. Todos lo ojos estaban puestos sobre él. Iba forrado de magníficas joyas de pies a cabeza…diamantes, rubíes, perlas como si hubiese sido rico de cuna. La parte más interesante de su reinado fue su legado. Construyó hospitales, vias de ferrocarril, implementó sistemas de irrigación e hizo grandes reformas sociales. Prohibió la poligamia y motivó a las viudas a casarse de nuevo. También promovió la educación gratuita y obligatoria…tuvo fama de ser rebelde contra los Británicos…


Alfombra de Perlas

Los antepasados del clan de los Gaekwad habían sido generales de los Peshwa (especie de primeros ministros del imperio Maratha). El gran guerrero Shivaji había creado esta designación para delegar entre sus súbditos los deberes dentro de su imperio. A mediados de 1700  Pilaji Rao fundó la Casa de los Gaekwad. En 1802 Baroda pasó a ser una estado principesco y llegaron a un acuerdo con los Británicos donde reconocían su soberanía.
Sayajirao Gaekwad III llega al poder por un capricho del destino. A la muerte de Khanderao Gaekwad (1828–1870), su esposa la Maharani Jamnabai estaba embarazada. El bebé nació luego de la muerte del monarca y resultó ser una niña. En vista de la carencia de heredero varón, sube al poder su malvado hermano Malharrao, quien en el pasado había conspirado para asesinar al monarca. Malharrao comenzó a malgastar el dinero en excentricidades, entre ellas comisionó la elaboración de una famosa alfombra forrada de perlas. La autoridad Residente de los Británicos comenzó a recibir reportes de su crueldad y tiranía y Malharrao trató de envenenar al residente Inglés con arsénico. En 1875, por orden del Secretario de Estado de la India, Lord Salisbury, Malharrao fue destituído y enviado a Madras donde murió años después.
La Maharani Jamnabai solicitó la presencia de los hijos de las otras ramas familiares de la dinastía y así escoger un sucesor al trono. Fue de esta manera como Meherban Shrimant Kashirao Bhikajirao Gaekwad, se presentó con sus tres hijos Anandrao, Gopalrao  y Sampatrao ante la Maharani. El gobierno Británico seleccionó a Gopalrao, quien en ese entonces tenía 12 años de edad y fue adoptado por la monarca  cambiando su nombre a Sayajirao. De esta manera, el niño ascendió al gaddi (trono) el 16 de Junio de 1875 bajo la tutela de un Consejo Regente hasta cumplir la mayoría de edad en 1881. 





Desde tiempos antíguos, se utilizaba el gaddi, el cual era un cojín generalmente elaborado de terciopelo e hilos de oro como el trono del monarca. Si se observan las pinturas de la época medieval, se puede observar al monarca sentado en su gaddi, siempre a un nivel superior que cualquier otra persona. Debido a la influencia Británica, con el tiempo el gaddi evolucionó a un trono elaborado de metales preciosos  y los monarcas se sentaban al mismo nivel de los Británicos.




El concepto de monarquía en India, había tenido variaciones, debido a las invasiones foráneas a lo largo de la historia. Rama, el héroe del Ramayana, descrito como el hijo leal del Rey, arquero prodigioso, guerrero infatigable y gobernante benevolente, había desarrollado una especie de modelo de lo que debía ser un Rey. Por otro lado, las creencias hinduístas en el Dharma (deber), según la cual, todo ser humano debía vivir de acuerdo a su dharma, una especie de código moral, desarrolló posteriormente el concepto de rajadharma que significaba la manera en que un Rey debía comportarse a fin de ser digno.
Desde tiempos antíguos, el nacimiento de un hijo aseguraba la sucesión, lo cual permitía controlar las riquezas extraordinarias del reino. El sonido de los tambores era el símbolo hindú de soberanía. Con la llegada de los  Británicos los tambores se comenzaron a acompañar de cañonazos.



A partir de 1858, el gobierno de la Corona Británica creó nuevas políticas para reforzar la lealtad de los príncipes. Un instrumento para premiar a los monarcas y crear otro nivel jerárquico era el otorgamiento de membrecías en forma de órdenes honoríficas. Estas incluían la Orden “Star of India” (1961), la Orden del “Indian Empire” (1877), la Orden “Crown of India” (1878), esta última exclusivamente para las gobernantes de sexo femenino como el caso de la Begam Shah Jahan de Bhopal, quien fue la segunda de tres mujeres musulmanas que gobernaron consecutivamente este estado central de la India por derecho propio.
Otras costumbres reflejaban el rol de un gobernante como proveedor de beneficios materiales y como fuente de justicia. La distribución de dulces entre los súbditos indicaba benevolencia y la liberación de presos de las cárceles, transmitía justicia suavizada con piedad. Cuando los británicos asumieron el poder, una carta o telegrama de felicitaciones proveniente del soberano inglés o de su representante en la India, autenticaba la legitimidad del heredero. Esto se consideraba un factor crucial, ya que muchos príncipes tenían múltiples  esposas y concubinas.
Generalmente los príncipes se casaban a temprana edad. El matrimonio era una alianza entre dos familias y por ende, la selección de la pareja era un proceso meticuloso, ya que la mayoría de las veces la unión reforzaba el estatus político, económico y social. Sin embargo, hubo excepciones donde algunos príncipes y princesas no seguían la regla y no aceptaban matrimonios arreglados.
Indira de Baroda, la única hija mujer de Sayajirao,  fue comprometida en matrimonio desde temprana edad como era la norma. Al crecer, rechazó la alianza matrimonial propuesta por sus padres para ser la segunda esposa del Maharaja Madho Rao Scindia of Gwalior, un estado principesco que contaba con 21 cañonazos y cuya unión representaba la alianza de dos poderosas familias marathas. En 1911, durante la asamblea de coronación del rey Inglés Jorge V, Indira había conocido a Jitendra, el hermano menor del Maharaja de Cooch-Behar, un pequeño principado de 13 cañonazos ubicado en el Norte del estado de Bengala. A pesar del gran escándalo y las repercusiones diplomáticas, Indira tomó la iniciativa de romper el compromiso enviándole una carta al Maharaja, un acto de mucho coraje para la época para una joven soltera de 18 años. En respuesta, el Maharaja le envió al padre de Indira un telegrama de una sola línea que decía “Qué quiere decir la princesa con su carta?” y fue de esta manera que los padres de Indira se enteraron. El rompimiento del compromiso molestó mucho al monarca quien consideraba a Jitendra un playboy e inclusó lo hizo venir personalmente a su corte y advertirle que se alejara de su hija. De nada sirvieron las amenazas, ya que la pareja no cedió a sus deseos. Finalmente llegaron al acuerdo de dejarla ir a Londres para casarse. Se casaron en un hotel Londinense sin ningún miembro de la familia de Indira presente. Al momento de la boda, el hermano de Jitendra estaba muy enfermo debido al abuso del alcohol y otros males. Pocos dias después de la boda, el hermano murió y Jitendra pasó a ser el  nuevo Maharaja. Indira y Jitendra tuvieron cinco hijos. Jitendra murió diez años después de la boda dejando a Indira viuda y muy joven. Irónicamente, su segunda hija Gayatri, diferente a su madre, fue la tercera esposa del Maharaja de Jaipur y en vida, fue una gran celebridad.



El esplendor público de la realeza India era algo que no tenía comparación. Los maharajas eran los grandes protagonistas en los espectáculos públicos, ya fuese sentado en su trono, magnificamente vestido para un durbar o asamblea, montado sobre un elefante o simplemente de cacería. Sin embargo, estas demostraciones de magnificiencia no eran simple frivolidad, la idea era transmitir su poder.


Procesión Maharao Ram Singh de Kota,1850

Antes del gobierno colonial Británico, en los siglos 18 y 19, era común ver al enjoyado Raja sentado en su gaddi, durante el durbar, mientras sus súbditos le daban obsequios en señal de lealtad como monedas o limones en las cortes del Sur de la India (se les llamaba nazar) a cambio de una prenda tocada por el monarca (llamado khilat). En esos tiempos, durantes dichos durbars, los Rajas recibían peticiones, escuchaban casos y emitían juicios públicos. Durante el período Británico, el durbar se convirtió en un gran espectáculo y otro instrumento para reforzar la jerarquía. El antiguo intercambio de monedas fue sustituído por el intercambio de objetos preciosos de gran valor por parte de los principes, a cambio de banderas, espadas y escudos de armas al estilo Occidental por parte de los Británicos.







Nishan (banner) paraMaharaja Jaswant Singh II de Marwar,1876

Los organizadores Ingleses incorporaron en estas celebraciones los símbolos de la realeza del legado Mogol como sombrillas, abanicos y timbales mezclados con banderas y escudos basados en las tradiciones de la Europa Medieval. Se crearon álbumes fotográficos de presentación para dejar constancia de cada evento donde la imagen del Maharaja destacaba como el toque romántico del Raj Británico. Se le exigía a los príncipes atender a los eventos ataviados en sus trajes tradicionales forrados de joyas, a fin de reflejar la visión exótica del imperio y además de ello, los príncipes debían comportarse como verdaderos caballeros Ingleses. Muchos se negaban a tales peticiones, sin embargo, reconocían que la aceptación del modelo Europeo de modernidad era la única forma de progresar.


Maharajas de Dholpur, Alwar, Patiala y Jhalawar durante el Delhi Durbar,1911

Sayajirao Gaekwad III admiraba muchos aspectos del gobierno Británico sin embargo, era celoso de su estatus y sus derechos como monarca nativo y a menudo discutía con el Británico Residente en su reino sobre asuntos de política y gobernabilidad. A pesar de ello asistió a los  tres importantes Durbars realizados en Delhi durante el Raj. El primero se realizó en 1877 con motivo de la coronación y proclamación de  la Reina Victoria como Emperatriz de la India.  El segundo se llevó a cabo en 1903 para conmemorar la Coronación del Rey Eduardo VII como Emperador de la India. Finalmente el Durbar de 1911 tenía un gran sentido histórico, ya que se conmemoraba la coronación del Rey Jorge V quien fue el primer monarca Inglés en visitar la India, así que cada príncipe nativo debía presentar sus respetos ante el Rey - Emperador, inclinándose tres veces ante el monarca y retirándose sin dar la espalda. Sayajirao se había rehusado a usar para la ocasión su vestimenta tradicional. Debido a la importancia de su estado, era el tercero en línea para presentar los respetos. Cuentan los testigos que sólo se inclinó una sola vez y se retiró dando la espalda. Años más tarde, su nieta Gayatri Devi, afirmaría en su autobiografía, que su abuelo no había podido atender los ensayos y por ello no sabía como hacer el saludo.



Durante los durbars, la utilización de ciertos objetos sagrados (llamados lawajama en el Norte y biruthus en el Sur) eran los que transmitían la grandeza y el poderío ante el pueblo en vez de los pronunciamientos y edictos que motivaban  la realización de los eventos. Cada elemento era cuidadosamente elaborado, desde la magnífica joyería, los turbantes, vestidos, zapatos, espadas y dagas que adornaban a los Rajas hasta los tronos, toldos, abanicos y la vestimenta de los súbditos que los acompañaban. La frase “Su alteza Raja….en Durbar” pasó a ser común en las pinturas de la época y las fotografías de la India. Generalmente la composición de los retratos seguían un patrón o modelo. El Raja con la espada en su regazo y un sarpech (ornamento) en su turbante. Sentado en su trono, el cual a veces era un cojín en el suelo y otras veces era una silla enchapada en oro o plata bajo un toldo del mismo material. Otros elementos emblemáticos de la realeza eran el chauri (penacho de plumas), un morchhal (abanicos elaborados con plumas de pavo real), armas y abanicos redondos o en forma de corazón.



El turbante con joyas cumplía la función de la corona, por ende, el acto de enrrollar el turbante en la cabeza del monarca constituía un ritual. En India, los pies reciben tanta atención como la cabeza. Es común, aún en la actualidad, que los hijos se agachen para tocar los pies de los padres, los mayores e incluso sus jefes en el ámbito laboral. Tocar los pies es signo de respeto por la edad, madurez, nobleza o divinidad. Significa el reconocimiento del amor desinteresado y el sacrificio que otros han hecho. Es una manera humilde de reconocer la grandeza de otros.



En muchas pinturas y fotografías de los durbars se observa que sólo el Raja utiliza zapatos mientras los otros miembros de la corte van descalzos. En la antiguedad los monarcas utilizaban zapatillas tipo slippers, pero más tarde, con la influencia Europea se comenzaron a usar zapatos. En una sociedad donde la gente remueve sus zapatos para entrar a un hogar o un templo, el uso de zapatos dentro de un precinto era sinónimo de realeza y autoridad.
Ritual del turbante Maharana Bhim Singh de Mewar
El Maharaja usaba una vestimenta ceremonial esplendorosa para asistir al durbar. Desde la garganta hasta las orejas, desde su pecho hasta la cintura, iba adornado de increíbles joyas que dejaba muy poco de su cuerpo al descubierto. De acuerdo a las creencias religiosas, el acto de ver (darshan), especialmente cuando se contempla una persona de gran autoridad, le da poder tanto al espectador como a la persona contemplada a la vez. En otras palabras, el Raja necesitaba ser visto con la finalidad de realzar su poder, mientras el público necesitaba verlo para participar y así compartir ese poder. Dicha creencia era compartida tanto por los gobernantes hindúes como los musulmanes. 



Otras ocasiones de esplendor público era la celebración del festival de Dassahra (llamado así al norte del pais) o Navratri (sur del pais) el cual duraba 10 dias. Este festival conmemoraba la lucha y victoria final de Rama contra el demoníaco rey Ravana de Lanka (Ramayana). El décimo dia el Maharaja aparecía en un elefante decorado con sus sirvientes a los lados sosteniendo los chauris, abanicos, las varillas de plata y la sombrilla real. 


Durbar del Maharaja Jaswant Singh de Bharatpur,1851

En ocasiones los Majarajas daban grandes muestras de generosidad  a sus gurus o a los templos hindúes a través de costoso regalos que muchas veces ponían a tambalear las finanzas del reino. Una de esas costumbres era ofrecer su peso en oro el dia de su cumpleaños o cuando había una boda en la familia. Las bodas eran otra ocasión para hacer gala de sus riquezas así como obras de caridad. Las familias reales que patrocinaban bodas de miembros de sus familias, llevaban a cabo elaboradas ceremonias, magníficos regalos y le daban caridad a los pobres para atraer bendiciones a la pareja.


Maharaja Singh de Bikaner pesandose en oro, 1915

Lord y Lady Curzon en cacería de tigres,1902
Otro acto menos visible al público pero no menos poderoso era la cacería real. La caza del leones y  tigres representaban poder. El Maharaja era el dueño del bosque, de esta manera, la cacería real era una confirmación de su soberanía sobre el bosque, así como el durbar lo reafirmaba con el dueño y señor de su reino.Los Británicos a menudo participaban como huéspedes honorables, ya que también amaban la cacería. Sin embargo, las autoridades coloniales Británicas residentes en India vivían en un mundo dual: por un lado representaban una democracia pero en el fondo, en su relación con los príncipes nativos, parecían olvidarlo.
Los elementos de la realeza aún brillan en el presente, mientras  se reflejan en el espejo del pasado.
Continuará…









Ilustraciones
Lorena Mena

Fotografías
Diversos recursos web

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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Maharajas. Capitulo II: La Familia Patel





Es importante destacar que al igual que Gran Bretaña, hubo otros  países Europeos que tuvieron presencia comercial en la India desde la Edad Media, entre ellos Portugal, Holanda, Dinamarca y Francia.

Los Portugueses no tan solo tuvieron poder comercial sino también político. Fueron los primeros en llegar a la India en 1498 y también los últimos en desocupar sus territorios. En 1505 se establecieron en Cochín, actual Kochi en el estado de Kerala y luego desde 1530 comenzaron a operar en Goa. Con el paso de los años fueron ocupando otros territorios como Daman, Bombay, Diu, etc los cuales más tarde, por diversas razones, fueron perdiendo para finalmente concentrarse en Goa hasta la fecha de su forzada partida en 1961.









Los Holandeses solamente establecieron oficinas comerciales en India y no tuvieron ningún poder político. A partir de 1605 comercializaron textiles, piedras preciosas, índigo, sedas, salitre y opio. Sus puntos de comercio se localizaban a lo largo de la Costa de Malabar y la Costa de Coromandel como por ejemplo en Pulicat en el estado de Tamil Nadu, en Ceylon, actual Sri Lanka, etc  A mediados del siglo 18, por razones estratégicas, cedieron sus asentamientos a Gran Bretaña.
Los Daneses a través de su comercializadora Danish East India Company establecieron colonias en Tranquebar, actual estado de Tamil Nadu, Serampore, ciudad ubicada en el estado actual de Bengala y en las Islas Nicobar al Sur de la India. Durante las guerras Napoleónicas, a principios del siglo 19, los Británicos tomaron posesión de los puntos de despacho de la Compañía y los anexaron a la India Británica.

Los Franceses se establecieron en Pondichéry en 1673 con propósitos puramente comerciales, sin embargo, a mediados del siglo 18 comenzaron abrigar ambiciones políticas, las cuales nunca se cristalizaron ya que los Británicos se encargaron de disiparlas.
El título de Maharaja proviene del sánscrito maharajadhiraj que significa rey de reyes. En el siglo 19 las autoridades británicas comenzaron a darle uso a este término a fin de establecer la jerarquía de los gobernantes Indios y en reconocimiento a su lealtad y servicios. Sin embargo, a lo largo del Subcontinente Indio existieron otros títulos para los gobernantes nativos como: Raja, Rana, Rao, Maharana, Maharawal, Maharao, Nawab y Nizam.

Se estima que cuando los Británicos tomaron el control del Imperio en 1958,  existían más de 500 estados principados de todos los tamaños. Estos estados se crearon algunos antes de la llegada del Imperio Mogol, muchos más durante su mandato, y otros posterior a su decadencia. Esto generó que los historiadores los clasificaran en tres amplias categorías: los estados antíguos, los estados sucesores y los estados guerreros o conquistados.

Los estados antíguos se originaron a partir del siglo 6 de la era cristiana. Las regiones gobernadas por la casta guerrera de los Rajputs son las más representativos de esta categoría y son los estados Hindúes por excelencia. Durante la era del Imperio Mogol, los Rajputs entraron en alianza con los Mogoles a fin de mantenerse internamente como unidades autónomas. Las regiones ocupadas por los Rajputs se concentran en los actuales estados de  Rajasthan, Uttar Pradesh, Himachal Pradesh, Haryana, Jammu, Punjab, Uttaranchal, Madhya Pradesh, Bihar, Gujarat y Maharashtra. Entre los reinos Rajputs más destacados se encuentran Jaipur, Jaisalmer, Jodhpur, Udaipur, etc
Awadh, Bengal and Hyderabad se consideran los estados sucesores por excelencia. Estos se crearon en la era del imperio Mogol donde los emperadores designaban como gobernante del reino algún oficial militar de alto rango. Cuando el imperio declinó su poder, dichos gobernantes tomando ventaja de la situación, asumieron el control de sus provincias, generalmente utilizando el título de Nawab. De esta manera durante los siglos 18 y 19, debido a la carencia de un poder central, se desarrollaron fuertes liderazgos regionales. 

Con el tiempo, estos autoproclamados gobernantes entraron en conflicto con líderes revolucionarios y de esta manera se comienzan a formar a lo largo de toda la India los denominados estados guerreros. Ejemplo de ello son los estados Marathas en el oeste como Pune, Baroda, Indore, Gwalior, etc.  Travancore y Mysore en el sur y los estados gobernados por los Sijs en el Punjab.
Como se señaló anteriormente, las provincias establecidas por la East India Company, mejor conocida en español como la Compañía Británica de las Indias Orientales  habían establecido sus puertos principales en Madrás, Calcutta y Bombay. Aunque algunos gobernantes nativos habían entrado en alianzas con la Compañía a cambio de protección militar, en 1857 en el pueblo de Meerut (ubicado en el actual estado de Uttar Pradesh) la Companía enfrentó un alzamiento de los sepoys lo cual con los años pasaría a considerarse la primera guerra de independencia de la India. Sepoy se le llamaba a los soldados nativos tanto hindúes como musulmanes al servicio de un poder Europeo. La rebelión se extendió a lo largo de todo el estado, Bihar, Madhya Pradesh y la región de Delhi, ocasionando por vez primera una verdadera amenaza al poder Británico. Las fuerzas rebeldes carecían de unidad ideológica y una estrategia coherente, así que los Británicos tomaron control de la situación en 1858. A raíz de este hecho, el gobierno Inglés eliminó la Compañía, reorganizando el ejército, el sistema financiero y la administración de la India pasando así a depender directamente de la Corona Británica, comenzando de esta manera el período del Raj (reinado) Británico.

A partir de ese momento el mapa de la India señalaba dos tipos de territorios: la India Británica y los Estados Principescos o nativos. 







Las políticas del Raj fueron una continuación de las desarrolladas por  la Compañía Británica de las Indias Orientales. Operaba un sistema de gobierno de dos niveles donde la Corona gobernaba directamente sobre las provincias Británicas que para el momento representaba  tres quintos del Subcontinente y los estados principescos pasaron a ser una entidad nominalmente soberana gobernada por un principe nativo pero bajo control indirecto de la Corona. Los Británicos limitaban la autoridad real e interferían en los asuntos internos de estado, especialmente destronando gobernantes cuyos comportamientos se consideraban indebidos. Por otro lado los Rajas, Nawabs y Nizams adaptaron sus deberes tradicionales a fin de encajar en la estructura cultural y política del nuevo imperio. Aunque políticamente pasaron a denominarse “príncipes”  en vez de “reyes”, los gobernantes continuaron el mantenimiento de la ley y el orden dentro de sus territorios, cobrándole impuestos a los súbditos, distribuyendo los ingresos y patrocinando las actividades culturales.

Con el establecimiento del Raj Británico el número de principados aumentó considerablemente, al momento de la Independencia de la India en 1947 existían 565 estados principescos. Muchas veces los Ingleses otorgaban títulos de Maharajas a los dueños de extensiones de tierras o al jefe de una villa, creando muchas veces “estados principescos” de una milla cuadrada con una población de 200 personas quienes muchas veces eran familiares y sirvientes.

La jerarquía e importancia de cada estado se estableció a través de un sistema de saludos de cañón. En el tope de la lista estaba la reina Victoria quien recibía 101 cañonazos; el Virrey  y otros miembros de la familia real recibían 31 cañonazos  y luego los príncipes nativos, dependiendo del tamaño del estado, estatus regional, significado histórico y su servicio al imperio, recibían entre 21 a 9 cañonazos.
Continuará…

Cañonazos en algunos estados principescos



Ilustraciones
Lorena Mena

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